De repente me despierto y tú sigues durmiendo, me encanta despertar así, apoyada en ti, oliendo a ti, sin duda me pasaría la vida así.
Te miro y me pareces precioso, tu pecho sube lentamente al compás de tu respiración, tu pelo esta revuelto y te lo toco con suavidad, me encanta hacerlo aunque a ti te moleste.
Me levanto despacio para no despertarte, camino despacio por el frío suelo, aparto las cortinas blancas y me asomo a la ventana, aún esta amaneciendo, las olas chocan contra las rocas y el olor del mar inunda la habitación.
Me giro, sigues durmiendo y me parece increíble que estemos aquí. Cierro las cortinas porque no quiero que la luz te despierte y al girarme choco contra algo, miro hacia arriba, eres tu, ya estas despierto y con tu mano acaricias mi cara y mi pelo.
No se cuanto estuvimos así mirándonos el uno al otro, me besas y me abrazas, me apoyo en ti y sin duda me pasaría la vida así.
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