Ella seguía
corriendo, esa le parecía la mejor opción, corría simplemente para
reprimir el deseo de volver, de volver a esa historia que tenía el
final escrito desde el principio y que ella se adelanto en anunciar.
Las lágrimas
seguían corriendo por sus mejillas, desearía que todo fuera
diferente pero en cambio sabe que no podría ser de otra manera, que
caer por el precipicio no es la mejor opción, ni ahora ni nunca.
Se siente perdida,
como si el reloj se volviera a parar y estuviera en otro lugar, en
otro tiempo... Sin quererlo vuelve por unos instantes al pasado
donde ella era feliz, donde sonreía, donde paseaba de la mano de
alguien, donde corría, reía y en que las noches no eran tan
solitarias con solo unas palabras, se vio sonreír y como se giraba a
mirar a alguien, en ese momento no pudo reprimir que las lágrimas
volvieran a hacer acto de presencia en su piel , justo en ese
instante él se giro y vio su mirada clavada en la suya, en ese
instante volvió a la realidad.
Sin saber como,
estaba quieta en medio de la calle, miro a los lados y nadie la
miraba, se sintió abrumada por la sensación que acababa de
experimentar y decidió sentarse y respirar, cerro los ojos y recordó
porque había tomado esa decisión, se levanto y siguió su camino,
ese que con tan solo una decisión había comenzado.
A veces se pregunta
si será lo suficientemente fuerte como para no volver, ella cree que
si aunque su corazón le indique el camino contrario, la razón le
recuerda los motivos de su huida repentina, del abandono de su lucha,
de dejar a un lado su corazón y obedecer a la razón,.
Su razón le dice:
“si tuviera que ser ya hubiese sido” y el corazón en cambio le
dice “siempre queda un futuro al que mirar y que ya llegara eso que
tenga que llegar”.