martes, 11 de septiembre de 2012

Juntos.

Pasan las horas y sigo sentada en mi cama, mirando al mismo sitio y preguntándome porque, porque lo difícil es dejar de quererte.
Eso lo pensé hace ocho meses y durante esos ocho meses pensé, ¿porque te deje escapar sin apenas un motivo aparente?, ¿porque tu no seguiste luchando?, ¿acaso te cansaste?, y te refugiaste en otra persona, esa que te dio consuelo cuando yo no te lo di, aquella que te sirvió de abrigo y te hizo sentir que había esperanza.
En cambio yo intente cerrar esa herida, pase por diferentes brazos, si encontrar mas cobijo que en una copa y en besos que sabían amargos, que solo me ocultaban ese dolor un rato pero al día siguiente aparecía con mas fuerza.
Luego en una noche donde los fuegos iluminaban el cielo, apareció un rayito de esperanza, una oportunidad de conquistarte de nuevo.
Y sin embargo eso te valió a ti también para darte al parecer cuenta de que no me habías olvidado, que no era un punto y a parte, que solo era una pausa y que con  tan solo unas palabras, dieron paso a un beso que lo decía todo sin decir nada, nos sirvió para darnos cuenta que no podíamos estar mas separados y que el destino nos volvió a unir, pero esta vez no para tomar caminos diferentes sino para tomar el mismo camino, juntos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario