Sinceramente me odio a mi misma y mi manera de ser, esa manera de ser que a veces tengo, la que hace que me rinda a tus encantos, a esas cosas que me encantan de ti: tu risa, tus orejas, esos hoyuelos que te salen cuando te ríes o simplemente esa manera de ser que tienes, que me hace sentirme especial con solo estar a tu lado.
Odio depender tanto de ti, de ver esa luz en mi móvil que hace que sepa que me hablas, de tu olor (aunque ahora ya no tienes la colonia que tanto me gustaba), de tu sonrisa tan contagiosa, de esos momentos a tu lado, de esos recuerdos que hoy por hoy parece que son lo único que me mantienen viva.
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