domingo, 26 de mayo de 2013

Tengo un recuerdo de una de esas tardes de verano, tumbados en la hierba como si el tiempo no pasara, apoyada en tu hombro, sin duda mi sitio favorito de tu cuerpo sin contar tu espalda, esa que mis manos rozaron tantas veces siguiendo la linea de tu columna o simplemente contando tus lunares, esas tardes en las que un beso y un te amo daban paso a la cuenta atrás para volverte a ver, esas tardes en lo que lo único que te pedía era que te quedaras un poco mas o simplemente que durmieras conmigo pero nos teníamos que conformar con imaginárnoslo.

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