Siento cada latido de mi corazón y si escuchas atentamente oirás como se acelera junto con mi respiración, como se relaja y vuelve a su velocidad normal.
Pocas veces alguien consigue que se me ponga la piel de gallina y no justamente porque en ese momento haga frió y me sobran los dedos de una mano para contar las veces que ha sucedido.
Notar como poco a poco cada centímetro que nos acercamos me pongo mas nerviosa, como me cuesta aguantarle la mirada, noto como mis mejillas se sonrojan y que al final me sale esa sonrisa algo tonta.
Pocas veces en esas situaciones he echo caso a lo que me decía la razón y seguía eso que me dictaba el corazón.
Dicen que cuando te lo dicta el corazón es lo mas correcto aunque la razón diga lo contrario, por eso siempre habrá cosas que la razón nunca entenderá.

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