viernes, 18 de abril de 2014

Ella estaba enfadada y no quería ni hablarle, apago el teléfono y miro a su alrededor. La gente bailaba y disfrutaba  mientras ella seguía pegada a su teléfono una vez más, recordando, bebiendo para olvidar y volviendo a un viejo vicio que hacia años que no probaba.
Pensaba como todo podía cambiar en apenas unos días, como en apenas unos segundos un simple mensaje había cambiado su cara, de como había sacado esa sonrisa para arrancarle una lágrima que hacia una carrera suicida hasta llegar a la pista de baile.

Por unos segundos el miedo nublo su mente, el miedo a perderle, el miedo a que todo esto se acabará con aquel simple mensaje en el que solo daba a entender con esa frase que se cansaba de no tenerla a su lado cada noche.

Esa noche tenía miedo a que la historia se repitiera una vez más, dado que esta historia se parecía a la anterior, pero solo en un detalle y seguramente en el más importante.

Ella pensaba como podía no perderle pero sin poder evitar que una lágrima recorriera su mejilla al pensar en poderlo perder, sabía que sufría en silencio porque tenía miedo a perder eso por lo que tantos meses había luchado y sin duda no quería permitir que eso pasara.

Cuando llega algo tan bonito a su vida con el que vuelves a planear mil y un viajes, el futuro.. quieres mantenerlo para no perder eso, las sonrisas que te saca cada mañana, esa felicidad...Y para eso hay que luchar por lo que se quiere hasta que no te queden ni lágrimas ni fuerzas con las que luchar.

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