jueves, 10 de abril de 2014

Pero mientras sácame a bailar los domingos, para curar las resacas de los viernes donde nunca llegas y yo me quedo.

Puede que no tengamos todo a favor y que nos pasemos mas de la mitad de los días mirando las cosas que tenemos en contra que las que de verdad nos tendrían que importar.

Nadie pide nada pero en cambio pedimos todo, ser los amantes de nuestros silencios, los acompañantes de nuestro camino, los confidentes de nuestros secretos, los soñadores que guardan nuestros sueños y en silencio todo.

Sabemos todo lo que hay y todo lo que podemos pedir el uno del otro, seguir pasando los días despertando hablando contigo, oír tus problemas y intentar ayudarte de la mejor manera que pueda aunque la mitad de las veces no sepa ni que contestarte, avanzar y no pararnos, seguir disfrutando de las tardes que pueda pasar contigo, cambiarme de sitio cuando no estoy a la derecha y de seguir pasando las tardes cogida de tu mano, picarme, bromear, soltándome y volviendo a ti.

Son pequeñas rutinas que a lo largo de las semanas me he acostumbrado a hacer y de las que no quiero desacostumbrarme mientras estés para que sigan.

Solo pido esos tres puntos suspensivos que den la posibilidad de que sigamos sonriendo y disfrutando uno del otro hasta que uno de los dos los quite.





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