lunes, 23 de diciembre de 2013

Hoy he ido a uno de los pocos sitios de los que no tengo recuerdos contigo, a mi sitio especial con un café y una manta debajo del brazo.
Ella me espera en el coche porque sabe que necesito estar ese rato sola, que no tardare mucho, solo lo que me dura ese café para llevar que he cogido antes de subirme a su coche.
Camino despacio por el camino de tierra y esperando a que el barro no me manche demasiado las botas pero por fin he llegado, cojo la manta y me rodeo con ella, me siento en la fría y húmeda piedra, respiro y le doy un sorbo a ese café, pienso en lo rápido que se me ha pasado el tiempo hace apenas mes y medio que todo ha cambiado por completo aunque esto ya viniera de atrás.
Pienso en lo que he hecho en este mes y medio, como poco a poco han ido pasando las hojas del calendario y ahora que llega ese día, ese que tenía marcado en el calendario, en los planes y como ahora ya no hay nada que celebrar, nada por lo que reír ni por lo que llorar, me paro a pensar si hice bien.
Luego pienso, pues claro que hiciste bien, alguien que no te valora, alguien que sigue disfrutando de la vida como si todo ese tiempo juntos no fuera nada, que intenta volver como si nada pasara, pues claro que hiciste bien.
Siempre hay tiempo para recuperar la sonrisa, para que te la saquen y para que tu se la saques a alguien otra vez, que pasara el tiempo y que volver atrás no es una opción y seguir adelante es una obligación, que queda mucho camino por recorrer y mucho que aprender.
Yo se de dos personas que mañana brindaran a las doce menos cinco por ellas mismas y por un futuro lleno de ilusiones y sonrisas pero sin duda sin perder la que ellas tienen.
Apuro a tomarme el ultimo sorbo de café y vuelvo al coche, como cada vez que voy allí dejo los recuerdos y los males atrás y vuelvo con una sonrisa y con la esperanza de que la marea se lleve una vez mas todo lo malo y que solo vuelva con cosas que de verdad valga la pena disfrutar.



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