Teníamos todo lo necesario para que funcionase, un número, una historia a nuestras espaldas y las ganas de que funcionase, parecía la combinación perfecta, los ingredientes perfectos para que la receta saliera bien, pero como siempre algo fallo.
No voy a echarle las culpas a nadie amor. Amor, es algo que ya hace tiempo que no te llamo, eso que solía decirte cuando te ponías de morros o cuando me cogías la mano a tu manera, siempre tenia que ser a la tuya.
Recuerdo todas tus promesas, las tengo grabadas y nunca las cumpliste, se cuando me las hiciste pero la que mas me duele que no cumplieras fue la de quedarte a mi lado, me hubiese dado igual que no me llevaras a comer a ese restaurante de la playa o esas vacaciones que tanto querías, sabías que a mi esas promesas me daban igual quería solo una y ni esa supiste cumplir.
Ahora esas promesas no tienen ningún valor, ni las palabras porque esas ya se las llevo el viento como nuestra historia, el tiempo dirá si te podre volver a mirarte a la cara, algo que no creo que suceda, tantas y tantas decepciones ya no se curan con unas simples palabras de arrepentimiento y tampoco se si las curara el tiempo, pero espero que nunca mas me hagas una promesa, porque no quiero tus promesas que caducan prefiero que a alguien que me de una mínima garantía de que sus promesas no tengan fecha de caducidad.
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